
Voy a ser claro. Los artículos no deberían retratar emociones o sentimientos. Pero estoy sorprendido. Y desconcertado. Y desorientado. Hace varios días he estado pensando en la dignidad de la persona humana. Y me he encontrado con dos frases impresionantes:
“Pero lo que la ONU le pidió a las FARC fue humanizar la guerra”.
“En México, se está organizando un proyecto para que haya derecho a las preferencias sexuales, incluidas la pedofilia y la zoofilia”.
¿Acaso la guerra es humanizable? ¿En algún momento se puede considerar humana? No puedo entender cómo hace tanto tiempo existe ese término. Desde el siglo pasado. Y ya no veo una verdadera mirada de paz, aquella que ve la guerra como algo imposible de aceptar y de justificar. Y esta expresión sólo mantiene vivo el conflicto porque le da toque de humanidad.
No falta quien venga y me diga: Pero la guerra es humana, no hay otro ser que la desarrolle y la promueva. Efectivamente, pero entonces, ¿qué se entiende por humanidad? ¿quién es el hombre? ¿quién soy yo? Porque como hombre no puedo aceptar la guerra, la violencia, la actitud destructiva, el odio y la venganza. Y ¿alguna vez he sentido algo de esto? Claro, alguna vez, pero hay una lucha interior por mejorar y comprender al otro, por desarrollarme de tal forma que tolere y comprenda quién es el otro.
Ahora bien, la otra frase es aún más desagradable. Y creo que no tengo por qué explicarla, más que decir que las dos últimas están incluidas como trastornos en todas las entidades psiquiátricas del mundo.
Con este panorama, ¿no podríamos decir que hay una instrumentalización de los derechos humanos para fines e intereses que no buscan la justicia y el bien común, la verdadera humanidad?
“Pero lo que la ONU le pidió a las FARC fue humanizar la guerra”.
“En México, se está organizando un proyecto para que haya derecho a las preferencias sexuales, incluidas la pedofilia y la zoofilia”.
¿Acaso la guerra es humanizable? ¿En algún momento se puede considerar humana? No puedo entender cómo hace tanto tiempo existe ese término. Desde el siglo pasado. Y ya no veo una verdadera mirada de paz, aquella que ve la guerra como algo imposible de aceptar y de justificar. Y esta expresión sólo mantiene vivo el conflicto porque le da toque de humanidad.
No falta quien venga y me diga: Pero la guerra es humana, no hay otro ser que la desarrolle y la promueva. Efectivamente, pero entonces, ¿qué se entiende por humanidad? ¿quién es el hombre? ¿quién soy yo? Porque como hombre no puedo aceptar la guerra, la violencia, la actitud destructiva, el odio y la venganza. Y ¿alguna vez he sentido algo de esto? Claro, alguna vez, pero hay una lucha interior por mejorar y comprender al otro, por desarrollarme de tal forma que tolere y comprenda quién es el otro.
Ahora bien, la otra frase es aún más desagradable. Y creo que no tengo por qué explicarla, más que decir que las dos últimas están incluidas como trastornos en todas las entidades psiquiátricas del mundo.
Con este panorama, ¿no podríamos decir que hay una instrumentalización de los derechos humanos para fines e intereses que no buscan la justicia y el bien común, la verdadera humanidad?
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